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BATALLA DE
BRUNETE - GUERRA CIVIL ESPAÑOLA - Julio 1937 |
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Ultima
Revisión: 25/03/2011 |
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INVESTIGACIÓN HOSPITALES DE
SANGRE Y OTRAS INFRAESTRUCTURAS BÉLICAS EN
LA CARRETERA DE VALENCIA Un documento de la Sanidad del ejército
republicano, puso nuestra atención en una serie de hospitales militares a los
que se había trasladado a numerosos
heridos en los días o semanas inmediatamente posteriores a la batalla
de Brunete. En un momento determinado
nos dimos cuenta de que teníamos en ese documento, obtenido del archivo de
Salamanca (CDMH), la evidencia de lo que apenas intuíamos algo entonces, la
existencia (y localizaciones) de varios hospitales de sangre (para heridos de
guerra) situados en la retaguardia de los frentes republicanos de la zona
centro en julio de 1937. Sin ser la sanidad militar un tema al que hasta
entonces le hubiéramos dedicado mucha atención, la posibilidad de seguir el
rastro de las evacuaciones de heridos en Brunete nos pareció muy interesante.
Los heridos más graves, los que requerían una curación prolongada, o los que
precisaban rehabilitación, una vez estabilizados en los hospitales
quirúrgicos y de primera atención próximos al frente, eran comúnmente
trasladados a centros situados en el interior de la zona leal, donde había
menor saturación y se daban mejores condiciones para el descanso y la
curación de los pacientes, muchos de ellos con heridas y secuelas muy graves,
físicas y/o psicológicas. Tarancón, Huete, Uclés y
Saelices son cuatro municipios de la provincia de Cuenca (de su zona próxima
a Madrid) que tuvieron hospitales militares. Creemos, en todos los casos, que
desde por lo menos principios de 1937. Lo seguro es que esas cuatro
localidades figuran como destino de muchos heridos republicanos de la
batalla de Brunete (tal vez incluso de cientos). Los hospitales que existieron en esos pueblos y
ciudad (por Tarancón), parece que fueron unos seis o siete. Tenían en común
el hecho de estar situados en torno a la carretera de Valencia, la principal,
por no decir única, vía que mantenía en pie el admirable esfuerzo bélico de
Madrid frente al semi-cerco establecido por las
tropas franquistas desde noviembre de 1936. Esta carretera, salvada para la
República al aguantar sus fuerzas en la batalla del Jarama
(febrero de 1937), permitía el tránsito entre los puertos leales del
Mediterráneo y Madrid de todos los suministros y fuerzas que permitían el
sostenimiento de la capital. En sentido contrario, circulaban los civiles
evacuados a Levante, las unidades militares que cambiaban de frente, y los
heridos a los que se intentaba dar las mejores condiciones posibles en
hospitales lejanos a las zonas de operaciones bélicas. Sabiendo que estábamos tan solo al principio de una
larga investigación por realizar, a fines de junio del año pasado, con
solo un par de contactos telefónicos hechos en sendos lugares de destino, dos
de nosotros nos lanzamos (literalmente) a la apasionante aventura de
encontrar, verificar y documentar la existencia del Hospital Americano nº l
de Saelices, del hospital que es nombrado como de “Castillejo” de Saelices, y
si se podía, si nos daba tiempo en el día, al que llamaban los documentos,
Hospital de Tarancón. Todo nos era desconocido por completo; los tres
hospitales, sus ubicaciones y las personas a las que habíamos tratado de
implicar telefónicamente desde Madrid. Ese día la vida nos sonrió poniéndonos
en el camino de gente con sensibilidad y amor por la historia de sus pagos. La primera conversación que mantuvimos, fue con el
archivero de Tarancón, y nos hizo ver a todos que la “teoría” del hospital
militar se materializaba. Él conocía de su existencia e instalaciones,
nosotros traíamos la prueba de que había sido de uso militar durante la
guerra. Por todo lo demás que nos contó, por las muchas pistas que se abrían
en varias direcciones ya sabíamos que no sería esa la última vez que nos
veríamos por allí. Sin tiempo para profundizar en lo descubierto,
tuvimos que seguir nuestro camino hacia Saelices, donde nos recibió amablemente
su alcaldesa. Por ella pudimos verificar la existencia de los dos hospitales
de los que conocíamos solo los nombres, y enterarnos de que hubo un tercero,
todos en amplias casas de labor o descanso, distantes unos
kilómetros de Saelices tanto como entre ellas. Curiosamente esta vez no nos perdimos por los
caminos de tierra sin señalizar, y cuando estuvimos en las ruinas del
hospital del Castillejo, desde donde se ve el edificio del que fuera el
Americano nº l, sentimos que estábamos haciendo algo importante. Algo
que percibíamos en el aire y en los paisajes nos unía tanto a los
republicanos que estuvieron allí como a nuestros contemporáneos con los que
compartimos el sentimiento de hermandad y respeto por ellos. Fue muy emocionante haber llegado a ese lugar
escondido y tan lleno de evocaciones casi sin otra ayuda aparte de
nuestra intuición y los recursos que pudimos encontrar a medida que
hacíamos el camino. Como siempre pasa, el tiempo voló entre aquel
mes de junio de 2010 y febrero de este año. Durante esos meses pudimos
procesar bastante información, tanto la obtenida en el viaje como de nuevas
fuentes escritas y cinematográficas. La imprescindible ayuda del archivero de
Tarancón y la adhesión al plan de investigación de campo de cuatro nuevos
investigadores (tres de ellos anglosajones), tan “amateurs” y entusiastas
como nosotros, nos volvió a poner en ruta hacia Tarancón, Saelices y Huete.
El saber que iban a redescubrir varios
hospitales de la GCE, entre ellos el “Americano” de las Brigadas
Internacionales, los impulsaba adelante, nosotros además, disfrutábamos de
ser los “expertos”. La acogida en Tarancón no pudo ser mejor, nos
esperaba el presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria
Histórica de Cuenca, el alcalde de la ciudad, el concejal de cultura y quién
ya consideramos nuestro amigo, el archivero municipal. En una mañana de trabajo intenso y
apasionante visitamos el edificio del que tal vez fuera en aquel tiempo el
principal hospital militar de los tres que hubo en Tarancón, “Santa Emilia”.
Vimos también el exterior de otros dos, y tuvimos la suerte de poder
entrar, por cortesía de nuestros anfitriones y de los empleados municipales
que nos fueron abriendo las puertas herrumbradas, dos refugios antiaéreos con
capacidad para unas cien personas cada uno. La construcción de estos
refugios, en zona tan alejada del frente, estuvo dramáticamente justificada
por los letales bombardeos de la aviación franquista sobre Tarancón, algo que
condicionó la vida tanto de los civiles como de los heridos de los
hospitales, que en alguna ocasión también pudieron ser alcanzados, al punto
de que el Americano, que tuvo su primera sede en Tarancón, fue trasladado a
Saelices. El que parecía último punto de nuestra visita era el
viejo almacén de carga de la estación de tren, un viejo hangar a cuyo lado
sobreviven dos magníficas grúas, que con el silo de fondo, recuerdan los
tiempos de esplendor ferroviario y cerealístico de
una ciudad que hoy no tiene ya tan claro como antes su papel en
la economía del país. |
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Hospital Santa Emilia (Tarancón) |
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Anexo Hospital Santa Emilia |
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Refugio antiaéreo (junto al
hospital) |
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Refugio antiaéreo Paseo de la Estación (Tarancón) |
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Hospital Nº 2 (Tarancón) |
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Entrevista de la televisión CNC |
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Nos sorprendió, casi iniciando el viaje a Saelices,
el interés de la televisión local por entrevistarnos para dar a conocer los
motivos de nuestra visita y la valoración que hacíamos de todo lo visto. Honrados por tanto interés, y no menos
sorprendidos, contamos entre otras cosas y lo mejor que pudimos, que el
conjunto de edificios y refugios que vimos, a pesar de su “mejorable” estado
de conservación, nos parecen un gran patrimonio cultural, histórico y
afectivo de Tarancón, y que su conservación y cuidado bien pueden llegar a
ser un foco de atracción para viajeros motivados por la historia
contemporánea o turistas en general. ...Ya famosos
perdidos, emprendimos el camino a Saelices.
Lamentando hacerlo, porque el día iba pasando
rápido, no tuvimos más opción que molestar a la hora de comer a la alcaldesa
y al juez de paz locales. Los dos dieron muestra de gran cortesía con
nosotros y nos permitieron consultar el archivo local fuera de horario,
además de indicarnos como llegar a un tercer hospital, el cual hoy todavía
tenemos pendiente ver. Las horas que le quedaban al día las pasamos en las
ruinas del hospital de Castillejo de Saelices, que estuvo en lo que fue una
vieja granja o casona de campo pegada a los restos de un castillo de tamaño
mediano, desde cuyo muro norte se observa la carretera de Valencia y el
cercano antiguo hospital Americano nº l, destinado a los heridos
estadounidenses de la XV Brigada Internacional. Nos quedamos allí para ver caer la tarde
sobre esos paisajes de cultivo rodeados por cerros con bosque mediterráneo,
lo mismos que veían los heridos del Ejercito Popular durante su recuperación. Ahora queda seguir trabajando en equipo para
ordenar y ampliar la información recogida en nuestro segundo viaje, y la que
vaya apareciendo en los archivos u otras fuentes, principalmente las orales. Tambien nos
gustaría organizar periódicamente una
ruta por los hospitales y refugios del entorno de la carretera
de Valencia y a la vez tratar de que esto sea visto localmente como un
patrimonio cultural valioso. Para nosotros todo esto está relacionado con el
descubrimiento y recuperación de la memoria colectiva vinculada a los lugares
que tuvieron conexión con la batalla de Brunete. Esperamos con ganas la siguiente oportunidad
de salir a hacer otro trabajo de campo parecido a este. |
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Saelices (Cuenca) |
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Hospital del Castillejo (Saelices) |
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Castillejo
(Saelices) Foto: David Fonfría © |
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ENLACES
RELACIONADOS http://pdlhistoria.wordpress.com/ http://eldiadigital.es/not/14831/el_patrimonio_historico_de_la_guerra_civil_objeto_de_estudio/ |
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